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Un equipo de investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford (California, Estados Unidos) ha llevado a cabo un estudio acerca de la precisión de las mediciones que realizan dispositivos tales como la pulsera deportiva o el reloj inteligente. Estos dispositivos se han popularizado muchísimo en los últimos años, de tal forma que millones de personas los utilizan a diario, tanto en su vida normal como para la práctica deportiva.

A continuación te contamos las conclusiones más importantes que muestra el estudio.

Facultad de Medicina Universidad Stanford
Edificio de la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford (California)

Los dispositivos examinados

La primera aclaración que debemos hacer es que este equipo investigador ha basado su estudio en siete dispositivos distintos, de los que han tomado todas sus muestras de estudio: Apple Watch, Basis Peak, Fitbit Surge, Microsoft Band, Mio Alpha 2, PulseOn and the Samsung Gear S2.

Muestra, pruebas y mediciones

En el estudio han participado sesenta personas, de las cuales 31 eran mujeres y 29 eran hombres.

Las pruebas que los sujetos de estudio realizaron fueron: caminar y correr en cinta y pedalear en bicicleta estática.

Las mediciones del ritmo cardíaco se realizaron con un electrocardiógrafo médico y el gasto calórico se estimó realizando una medición del oxígeno y del dióxido de carbono en el aire exhalado de los participantes (lo cual, según el equipo, es una forma muy fiable de medir el consumo energético del cuerpo). Estas mediciones se compararon con los datos que arrojaron los dispotivos.

Samsung Gear S2
Samsung Gear S2, uno de los dispositivos objeto de estudio

Ninguna pulsera o reloj inteligente mide bien las calorías

Esta es la conclusión más importante a la que llega el estudio. De los siete dispositivos analizados, seis han sido capaces de medir el ritmo cardíaco con cierta precisión, dentro de un margen de error del 5%. En este punto podemos deducir, pues, que hay cierta fiabilidad en este tipo de medición. O, dicho de otro modo, no es del todo irresponsable creerse estos datos.

La otra cara de la moneda viene representada por la medición del gasto energético de nuestro cuerpo, es decir, la medición de la cantidad de calorías que “quemamos” al realizar una actividad determinada. Pues bien, aquí los resultados son radicalmente distintos. Ninguno de los siete dispositivos examinados realiza una medición que pueda considerarse, siquiera, orientativa. El que mejor resultado obtiene, se aparta hasta un 27% del dato real; el peor, hasta un 93%. Es decir, que en este caso sí es muy irresponsable fiarse por completo de estos datos.

Microsoft Band
Microsoft Band, otro de los dispositivos estudiados

La razón de las malas mediciones

Aunque el equipo médico de Stanford reconoce que les ha sorprendido la fiabilidad de las mediciones del ritmo cardíaco, lo cierto es que es a priori un parámetro más sencillo de medir, porque es medible por sí mismo y no depende de ningún otro elemento.

Sin embargo, según apuntan los investigadores de la universidad californiana, la medición precisa del consumo energético implica conocer demasiadas variables físicas del individuo que utiliza el dispositivo. Así, entre otros muchos, parámetros como la altura o el peso (medibles con precisión) o el estado de forma del individuo (este mucho más difuso), serían fundamentales para una medición correcta del gasto calórico. Y es en este punto donde los algoritmos de cálculo desarrollados por los fabricantes para sus dispositivos son incapaces de tener presentes todas las variables posibles. De ahí unos resultados tan alejados de la realidad.

Y tú, ¿usas algún reloj inteligente o pulsera de las incluidas en el estudio? ¿Confías totalmente en los datos que te muestra?

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"Treintaypicoañero" y eterno estudiante. Juntaletras primerizo. Aficionado a la tecnología, a los videojuegos, al cine, a la lectura y a otras muchas cosas, en especial si están relacionadas con el ocio.